West End Girls es una reinterpretación fresca y minimalista del clásico de Pet Shop Boys, llevada al terreno pop alternativo y desenfadado que marcó los inicios de la artista británica. Con una producción ligera, bases electrónicas sencillas y un delivery vocal relajado y casi conversado, Allen transforma el tono original hacia una estética más íntima y contemporánea, conectada con la escena indie-pop londinense de mediados de los 2000. La versión destaca por su ironía sutil, su carácter lo-fi y una sensibilidad urbana que encaja naturalmente con el estilo narrativo y juvenil que definió su etapa temprana.