Alice In Chains es el tercer álbum de estudio de la banda estadounidense y uno de los trabajos más oscuros y viscerales del grunge de los años noventa, publicado originalmente en 1995 y marcado por un sonido denso, introspectivo y profundamente melancólico. Con guitarras pesadas, afinaciones graves y armonías vocales inquietantes entre Layne Staley y Jerry Cantrell, el disco explora temas como la adicción, el aislamiento, la culpa y la fragilidad emocional, logrando una atmósfera opresiva pero hipnótica que se siente cruda y honesta. Considerado el último álbum de estudio de la banda con Staley en vida, Alice in Chains es una obra clave en su discografía y un testimonio contundente de una banda en su punto más vulnerable y auténtico.

